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Historias en la nada

domingo, agosto 24, 2008

99 palabras

Este relato participó en el segundo certamen de relatos cortos de RENFE. Un concurso en el que las obras debían tener 99 palabras como máximo y con temática ferroviaria. No tuve ninguna noticia más del concurso.



El sonido de unas cuerdas me sacó de mi pereza. Abrí los ojos, y busqué de dónde provenía esa dulce melodía. Un hombre tocaba su violín, mientras mantenía el equilibrio. Los viajeros miraban a otra parte, aparentemente ajenos al concierto improvisado que nos ofrecía el músico, pero yo, hipnotizado, no podía dejar de disfrutar de la obra.
Cuando las cuerdas dejaron de vibrar me levanté y comencé a aplaudir espontáneamente. Todos me miraron sorprendidos, sin entender.
Llegamos a la siguiente estación, el músico se bajó con una sonrisa en los labios. Yo me había pasado de parada.

miércoles, diciembre 27, 2006

Ladrón de sueños

¡Alto! Las manos contra la pared. Esta vez no podrás escapar. Llevo meses siguiendo tu pista y por fin te he encontrado. Aparta esa sonrisa estúpida de tu cara y cierra esa maldita boca que lleva tanto tiempo lanzando estupideces.
Sé que eres el ladrón de sueños. De sueños de loco quinceañero, de sueños de pobre adulto desvalido. Y ahora vas a vaciarte los bolsillos para que pueda encontrar esos sueños e ilusiones que un día me robaste, ahora tú no los necesitarás.
¡Qué veo! Aquí no hay sueños. Simplemente eres un ladrón de poca monta que se dedica a desvalijar corazones. Pero no me das miedo, mi corazón hoy está a buen recaudo. Cerrado con llave bajo montones de escombros, pero protegido por otro pequeño corazón y será difícil que puedas entrar en él para robarme. Creo que me equivoqué, pero seguiré buscando.

jueves, noviembre 23, 2006

Caer

Bésame y dime que ves. Siente como mis manos recorren tu cuerpo y mis labios acarician tus labios. El mundo desaparece a tu lado y sólo te veo a ti. Siempre la misma canción. Pero no me canso de escucharla. No necesito que digas nada porque ya hablan tus dedos. Esos dedos que juegan con tu pelo cuando me aproximo al precipicio.
Cuidado. Abre los ojos. Atento. Vas a caer. No sigas. Estás en peligro de muerte. Pero tú ya me has hechizado y poco puedo ver.
Déjame ponerme delante a ver si veo algo más. Me tapas la visión. Solo me queda caer. Caer y caer hasta la eternidad. O quizás hasta que alguien me coja durante la caída. No sé si alguien tendrá el valor de intentarlo. Espero que sí. Me caigo, lo noto, pero no me des la mano. Prefiero una linterna para tener esa luz durante la caída eterna. Por lo menos no me sentiré tan solo.

lunes, octubre 23, 2006

De sapos y sirenas

Sirenas que se ahogaron, sapos que murieron y príncipes que nunca lo fueron.
El cuento de hadas no terminó como en las películas. Nosotros elegimos el final. Un final con letras grandes, donde todos los personajes se quedaron dentro del cuento.
Y ahora cuando intento abrir el cuento y volver a leerlo un nudo se atraviesa en mi garganta, pero ahora ya sé respirar. Incluso en los peores momentos, ya sé respirar.
Y doce 23 han pasado ya desde aquel día. Y otros doce pasarán y nadie podrá dar marcha atrás en el trayecto. Pero siempre quedará un recuerdo grabado en mi mente que me habrá enseñado que el rey nunca es rey de todo, ni siquiera de él mismo y de su situación. Y que la reina siempre es más valiosa que él mismo.
No más sirenas. No más sapos. No más cuentos de hadas.
¿Felicidades?

;-)

martes, octubre 17, 2006

Hasta el amanecer

Quédate a dormir. Quiero compartir esta noche contigo y amanecer abrazados, donde el sol y la luna se cruzan para dar paso a un nuevo día.
Riega mis labios con tus labios, mi boca con tu boca y déjame ver de nuevo el brillo de tus ojos luciendo con tu sonrisa angelical.
Quiero despertar a tu lado y que seques el sudor que produce mis pesadillas. Y que la próxima vez la pesadilla se convierta en un dulce sueño con princesas y ríos de dulce miel. Sé la sombra que cobija el malestar de una mala función. Y convierte los momentos de incertidumbre en años de locura.
Y que la caja de música siga sonando sin miedo a quedarse sin cuerda y que la que suena sea la melodía que recuerde este tren en el que viajamos sin rumbo concreto, hacia ningún lugar, sin dinero, pero juntos, de la mano, dejando atrás una escena circense.
Ahora duermo entre tus brazos y no despertaré hasta el amanecer.

martes, septiembre 19, 2006

Si eres feliz

Si eres feliz alza la mano. Si has encontrado a la mujer de tu vida, si tienes el trabajo de tus sueños y si aún sueñas con flores alza la mano.
Veo muchas manos, veo mucha gente.
Guerras, incendios, inundaciones, violencia, dictaduras, odio, traición... Cuantas razones para no ser feliz.
Alza la mano si aún crees que eres feliz, si el huracán es una leve brisa, si el mar es un pequeño charco, si la carrera vas a ganar.
Si eres un guerrero vencedor, si eres una dama poderosa, si olvidas el ayer y no piensas en el mañana.
Si eres feliz alza la mano, sólo si realmente eres feliz.

jueves, agosto 31, 2006

No solteis mi mano

Y el vacío llega a mis venas al pensar que ya no estareis. Que el vagón será una enorme habitación con gente por todas partes sin importancia o con gente nueva. Un paseo solitario o rodeado de compañeros con vuestro recuerdo en mi pensamiento. Y agacharé la cabeza al recordar lo bien que lo pasábamos de excursión, de fiesta, de comida o trabajando.
Y volver a empezar, y volver a integrar y volver a luchar. Y cuando haya ganado volvereis a mi mente y hablaremos y conversaremos y reiremos. Y llamaros y que no conteste nadie o que contesten todos y miraros y que seais extraños o que seais hermanos, y darnos la mano cuando nos separemos, sobre todo seguir dándonos la mano. Y mientras el columpio se inflama mirar lo que he perdido, lo que he ganado, lo que he vivido y lo que ha costado.
Un futuro incierto por seis puñados de euros, pero ver como los que un día fuimos simples polluelos nos separamos de nuestra madre para dar nuestros primeros aleteos en solitario y comprobar que sabemos aletear, pero aún no sabemos volar, y buscar viejos profesores que ya estén planeando con experiencia y sin dificultad, pero no estancarnos porque aunque me duela ahora quizás nuestros vuelos vuelvan a encontrarse.
Compañeros, gurús, parejas, hermanos, amigos, superamigos o simples conocidos... allí nos espera algo, esperemos que mucho mejor (pero no será fácil).
No solteis mi mano.